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“A mí el dinero sí me da la felicidad”. La frase lapidaria, pronunciada por un amigo el pasado sábado mientras cenábamos, me hizo reír, quizá por lo poco habitual que resulta hoy escuchar a gente hablar de las cosas que le preocupan sin necesidad de transmitir una imagen políticamente correcta.

Por suerte, entre algunos amigos aún cabe la posibilidad de dejar a un lado las máscaras y expresar, despojados de eslóganes repetidos bajo presión social, opiniones sinceras, por muy terrenales que resulten.

Desde la llegada de las redes sociales, hemos pasado de exhibir una máscara social a refugiarnos tras una máscara política. Es decir, ya no solo asumimos ciertas convenciones sociales –en muchos casos, necesarias–, sino que hemos traspasado esa frontera para copiar el modelo de falsedad de los políticos, hasta el punto de que muchos ciudadanos adoptan un discurso enlatado que da buen juego de cara a la galería, como si ellos mismos fueron candidatos a las elecciones.

Son muchas las personas cuya trayectoria personal conoces que, de la noche a la mañana, se conviertan en aguerridos militantes de causas que, en su fuero interno, poco o nada les interesa. Doy por hecho que muchos no saben aún qué van a defender dentro de cinco años, pues no saben qué estará de moda en ese momento. Ahora que el postureo ha suplantado lo real, recuerdo a Oscar Wilde, según el cual “una máscara nos dice más que una cara”.

Así es como se han forjado siempre los movimientos sociales (los buenos y los nefastos): a base de gregarismo, de intercambiar unas ideas por otras, como si fueran cromos.

Mi amigo emitió más opiniones durante la cena, algunas muy tajantes –con las que no estoy de acuerdo–, pero al menos he de celebrar que se expresara sin filtros. Resulta gratificante departir con amigos no porque piensen igual que tú, sino porque te dejan saber qué es lo que en realidad les preocupa. Viva la sinceridad, por descarnada que sea. Para el juego de imposturas ya está todo lo demás.  

Francisco Rodríguez Criado, El Periódico de Extremadura, 29/12/23

Imagen destacada del post: LeandroDeCarvalho (Pixabay)

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