Ortega y Gasset, ayer y hoy



Ortega y Gasset

 

En estos tiempos de precariedad –no solo económica, también lingüística–, hemos pasado a considerar intelectuales a personas que no aprobarían un examen de cultura básica. Ahora que se regalan los carnés de intelectualidad como pago por secundar el pensamiento gregario, conviene recordar, al margen de onomásticas, a quien sí fue un primer espada de la intelectualidad, alguien –y esto es más que nada un lamento– irrepetible. Me refiero a José Ortega y Gasset, el mayor filósofo español del siglo XX, y por ahora también del XXI.

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‘El Diario Down’ en ‘La Razón’



El Diario Down

No hay queja con la repercusión mediática de EL DIARIO DOWN. Primero EL PAÍS (en su revista Verne), luego HOY, El Periódico Extremadura, Revista Avivir, Vocento, ABC… Numerosas reseñas en blogs, muros de Facebook y entrevistas en la radio. (Nada fácil teniendo en cuenta que la editorial Tolstoievski parte de cero, sin padrinos).

En fin, ahí va una nueva pica en Flandes. El diario LA RAZÓN publica hoy una entrevista que me han hecho para la sección Cultura & Más. La entrevista lleva la firma de C. S. Macías y la foto es de Alberto R.. Roldán. (Desde aquí les doy las gracias a ambos). Ha salido en papel y en digital.

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Microrrelato: Naufragio

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Después de pasar toda la noche braceando en las frías aguas del Atlántico, llegó exhausto a la orilla justo cuando empezaban a clarear las primeras luces de la mañana. Exhausto, se arrojó sobre la arena y, palpando tierra seca, se echó a llorar de rabia y alegría: sabía que estaba a salvo. Cuando se giró para maldecir a ese desaprensivo océano que había tratado de acabar con su vida, vio que allí no había agua sino un inhóspito e interminable desierto. ¡Un desierto! El náufrago se echó a llorar de nuevo. Pero de repente vislumbró a lo lejos un reluciente oasis. Venciendo al cansancio, empezó a correr en dirección hacia el oasis. El suelo, duro y agreste, lastimaba sus pies desnudos. Loco de emoción –el objetivo estaba cada vez más cerca–, el náufrago recobró la creencia de que la felicidad es posible. Aquel pensamiento no duró demasiado, porque a pocos metros de alcanzar el oasis el desierto se cubrió nuevamente con las frías aguas del Atlántico. Su vida volvía a correr peligro.

Tuvo que sacar fuerzas de flaqueza para bracear por segunda vez hasta ganar la orilla. Afortunadamente, en esta ocasión las olas jugaban a su favor. Y también por segunda vez alcanzó la arena, tumbándose sobre ella, más exhausto aun si cabe, ahora con más rabia que alegría, prometiéndose no abrir los ojos bajo ningún concepto. Y en esa posición hubiera estado un día entero de no ser porque su mujer entró en la habitación, vistiendo un raída bata de color fucsia, los rulos en la cabeza y los brazos en jarras, para preguntarle, airada, si tenía pensado quedarse toda la mañana del domingo en la cama, o si por el contrario iba a levantarse de una vez para ayudarle en las tareas domésticas.

El hombre, incapaz de seguir escuchando la voz agreste de su malhumorada esposa, por la que ya no sentía sino hastío, se tapó los oídos y hundió el rostro en la vivificante arena.

Francisco Rodríguez Criado

Microrrelato: La verdad sobre la metamorfosis

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Franz Kafka. Fuente de la imagen
En general no le iba mal al joven Samsa, lo cual no quiere decir que le fuese bien. Inesperadamente un día volvió a convertirse en lo que había sido siempre: un insecto.

Microrrelato de Francisco Rodríguez Criado: La verdad sobre la metamorfosis

Un insecto (¿un escarabajo?, ¿una cucaracha?) se convirtió de repente en un joven praguense llamado Gregorio Samsa. El insecto, ya con apariencia de hombre, tuvo que trabajar como vendedor para mantener a su nueva y desalmada familia, compuesta por sus padres y una hermana. En general no le iba mal al joven Samsa, lo cual no quiere decir que le fuese bien. Inesperadamente un día volvió a convertirse en lo que había sido siempre: un insecto.

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Psicología extraterrestre

Jill Tarter, psicología extraterrestre, Francisco Rodríguez Criado
Jill Tarter, buscando extraterrestres

Jill Tarter ha dedicado su vida a una tarea envidiable: perder el tiempo propio y el dinero ajeno. Puede que esté siendo injusto con una mujer que es, dicen, una “brillante astrofísica”, pero me cuesta conceder honorabilidad a quien articula sus discursos con el tiempo condicional: “podríamos no estar solos en el universo”, “podríamos doblar el espacio para hacer que dos puntos muy alejados se tocaran entre sí y de esa manera viajar al pasado”, “podríamos escuchar señales de estrellas próximas a la Tierra, aunque estas fueran débiles”. Y ninguna oración condicional es tan sublime –y vanidosa– como esta: “yo podría cambiar el futuro de la humanidad”.

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Reportaje sobre el síndrome de Down, en ABC

Francisco Rodríguez Criado, ABC, El Diario Down
El escritor Francisco Rodríguez Criado y su hijo “Chico”, en ABC

Hoy salgo con Chico en las páginas centrales del diario ABC, en la sección Familia, en un estupendo y necesario reportaje de Carlota Fominaya sobre la trisomía 21 (síndrome de Down), estudiada en el ámbito familiar.

El reportaje recoge las impresiones de Eva Rubio Guzmán, profesora de la universidad de Comillas y madre de una niña de 10 años con el síndrome de Down, y las mías, en calidad de padre de Chico y autor de ‘El Diario Down’ (Tolstoievski, 2016). En página impar se desarrolla una tesis doctoral de Teresa Vargas Aldecoa, que se nutre de los testimonios de 352 madres de niños con el síndrome de Down. “La mayoría relata incapacidad de los profesionales sanitarios para dar la primera noticia”.

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Por qué leer a los clásicos

Por qué leer a los clásicos

 

Esta imagen es del pasado día 19, en La Garrovilla, Badajoz, en un acto del programa POR QUÉ LEER A LOS CLÁSCOS, financiado por el MECD (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte), que tiene por objetivo llevar a los escritores a las aulas (obviamente, para divulgar las grandes obras clásicas).

Gracias a Purificación Santos, profesora de Literatura, por invitarme al acto y por facilitarme la tarea. Y por supuesto a los alumnos, que eran buenos actores o bien estaban realmente interesados en la charla.

Inmortalidad

Inmortalidad, Francisco Rodríguez Criado

Años 70. La imagen muestra un equipo de fútbol local antes del partido de rigor en una rudimentaria cancha de arena. El entrenador, de porte atlético, la camisa arremangada, está orgulloso de sus jugadores y de su pequeño retoño de cuatro años, vestido todo de blanco a imitación del Real Madrid. El niño soy yo y miro a la cámara intimidado mientras mi padre, el entrenador, saca pecho. Un día  pletórico. Aunque, bien mirado, para él todos los días eran una fiesta.

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El arte de la mentira

el arte de la mentira
Candidados a las elecciones de 2016

Da pereza acudir de nuevo a las urnas para votar al partido menos malo de los que se postulan para gobernar España. Es difícil encontrar un partido que no haya traicionado sus promesas de pactos electorales. Exceptuando al PP, que encontró en las matemáticas una excusa para la parálisis, todos han intentado pactar con quienes aseguraron no iban a hacerlo. Deberíamos tener ahora más fácil el voto, pues sabemos de qué pie cojean nuestros políticos. ¿Pero qué hacer cuando todos cojean de ambas piernas?

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Lejeune, una vida

Jerome Lejeune
 

Toda persona necesita una vocación, una excusa, una causa –si se prefiere– para ser feliz. Jérôme Lejeune ya había encontrado la suya en la medicina cuando en 1952, nada más terminar la carrera, ingresó en el hospital Trousseau como ayudante del doctor Raymond Turpin. Pero fue el contacto con los niños “mongólicos”, como se les llamaba antes, lo que realmente determinó su vida. Aquellas prácticas de obligado trámite acabaron por materializarse en esa causa edificante.    

Aquí terminaba la carrera de ese médico rural que pretendía ser (tal vez influido por la lectura de El médico rural, de Balzac) para convertirse en el célebre genetista que en 1958 formuló de manera científica qué motiva el síndrome de Down: la existencia de un cromosoma extra del par 21, algo que entonces se desconocía por completo.

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